• Agua y energía

    Gonzalo Gorostarzu y Elba Stancich*
    Desde el 22 de marzo de 1993, que se celebró por primera vez el Día Mundial del Agua por resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la conmemoración fue adoptando diversos lemas. El del 2014 es “Agua y Energía”.

    Para producir energía hace falta agua, y para que el agua llegue a nuestras casas, a las industrias y abastezca otras actividades hace falta energía. Aproximadamente el 8% de la generación de energía global se utiliza para la extracción, el tratamiento y el transporte de agua.

    Los proyectos del plan energético nacional, como las nucleares y centrales hidroeléctricas, necesitan grandes volúmenes de agua, con el riesgo de devolverla contaminada y modificar los ríos para siempre. Ahora Argentina tiene una apuesta muy fuerte en gas y petróleo no convencional, actividad en la que se requiere no solo de cientos de miles de litros de agua sino también de importantes cantidades de recursos energéticos.

    Esta semana el Senador por Río Negro Miguel Angel Pichetto, tuvo un cruce con representantes de la comunidad mapuche, por los pasivos ambientales que dejó Repsol, quienes reclamaron que no se tiene en cuenta los millones de litros de agua que se contaminan día a día por la explotación hidrocarburífera. También vienen reclamando su derecho a ser consultados antes de iniciar la explotación de la reserva de gas shale de Vaca Muerta en Neuquén, pero ni las autoridades provinciales ni las nacionales han otorgado ese derecho.
    En varias localidades, incluso, fueron aceptados por la justicia recursos de amparo para frenar explotaciones por medio de fractura hidráulica.

    El Jefe de Gabinete de Ministros, Jorge Capitanich, en su última disertación en el Senado de la Nación, se refirió a “la construcción de 3.000 megavatios hidroeléctricos, que tienen que ver con la construcción de las represas Néstor Kirchner, Jorge Cepernic, Los Blancos y Chihuido. Las dos primeras represas mencionadas, están proyectadas sobre el río Santa Cruz, último río aún libre de la provincia. También mencionó como parte de la agenda de planificación, las hidroeléctricas Garabí-Panambí sobre el río Uruguay.

    En Misiones, la población resiste la construcción de la represa de Garabí, por sus impactos sociales y ambientales. Generar energía por unos años no justifica la pérdida de biodiversidad y la de todos los beneficios que aporta un río que corre libremente.

    Existen alternativas para realizar un cambio real en materia energética, que garantice el abastecimiento, el cuidado del entorno y el uso del agua, y que considere la equidad de acceso a ambos recursos: agua y energía.

    Los Verdes hemos diseñado un escenario energético acorde a estos principios, y en ese marco presentamos hace dos años un proyecto de ley sobre metas nacionales de generación eléctrica sostenible, donde proponemos la incorporación progresiva de energías renovables, excluyendo las centrales nucleares, megarepresas y gas no convencional. Pero por falta de tratamiento en el Congreso nacional, el proyecto cayó.

    El pasado 18 de marzo se presentó en el Congreso un proyecto de Ley para modificar la Ley nacional 26.190 de energías renovales. Los Verdes, junto a otros organizaciones, hemos avanzado ya en las observaciones para modificar el texto inicial y seguiremos aportando en este debate para lograr la sanción de una ley que rompa con la inercia hegemónica de energía cara, sucia y altamente dependiente del consumo de agua.

    * Miembros de la Junta Directiva de Los Verdes